Blog de Elpin

Mal camino.

Escrito por Elpin 21-04-2018 en Relato. Comentarios (0)

Salí solo aquella noche buscando todo y nada.

A la caza de alguna ninfa a la que seducir.

La noche es un limbo perfecto donde habitan criaturas de todo tipo en ángulos muertos que solo los camareros sabemos leer.

Como cantaba lapido estoy en ninguna parte rozando el desastre y sin nada que hacer y así la conocí 

Cada vez que la miraba, lo pensaba, no era una buena elección. Pero era un chica bonita y con cierto aire misterioso. Allí estaba ella, en la esquina de la barra con su copa algo nerviosa. Nos veíamos venir de lejos.

Le pregunté si el taburete que había vacío estaba ocupado para romper el hielo. Ella me ofreció un cigarro a cambio de fuego, y yo que aunque no fumaba esa noche quería ser humo. Ese humo que entraba por su cuerpo.

Estuvimos bebiendo y hablando Hasta bien entrada la madrugada y cerraron el Pub. Nos habíamos quedado con las ganas de todo así que sin pensarlo fuimos a por mas, hasta que por fin nuestro cuerpos se encontraron.

Ella era fuego yo ya era humo. Y como todo fuego se apago a la mañana tras una noche de intensa hoguera.

Los restos de la hoguera fueron copas vacías en la mesa, la cama deshecha, ropas en el suelo y alguna que otra promesa de esas que se regalan para abrir la cama.

Pensé que sería tan sólo un arañazo fruto del juego mezquino de la noche pero me dejo una pequeña cicatriz, otra más,  que a veces escuece como las otras.

Pero es lo que tiene este camino de luces de colores, oscuridad, jarras de cervezas y gente que tiene en la soledad su hábitat natural.

Nunca miramos al suelo cuando no hacemos caso a la señal del principio.




A puerta cerrada

Escrito por Elpin 13-04-2018 en Relato. Comentarios (0)

Y mis rodillas besaron el suelo como la persiana al caer en la última noche .

Nadie me vio.

Nadie me vio mirar al cielo buscando respuestas con un amago de lágrimas en los ojos. 

Nadie me vio tampoco mirando al suelo evitando todas las miradas.

Nadie me vio suspirar tan profundo que de la exhalación salio mi alma despedida.

Cerré a cal y canto la puerta de mi dormitorio para que no entraran más almas pérdidas que no hacían más que hacerme sentir más desgraciado. 

Nadie me vio hacerme un ovillo entre las sabanas que no podían hacer nada más por mi que abrigar mi desconsuelo. 

Nadie me vio levantarme a fumar cuando me sentía solo durmiendo acompañado. 

Nadie me vio vomitando cada mañana las resacas de sueños que no recuerdo antes de volver a levantar la persiana del bar.

Nadie me vio

Nadie me vio dejarme los huevos

Tan solo mis ojeras dan fe de mis inmsonios